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Fundador

Fundador de la Compañía de Padres de San Sulpicio
Fundador de la Compañía de Padres de San Sulpicio


Biografía según los principales acontecimientos de la vida de Jean-Jacques Olier (1608-1657), fundador de la Compañía de Padres de San Sulpicio.


20 de septiembre de 1608

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Jean-Jacques Olier (1608-1657), Fundador de la Compañía de Padres de San Sulpicio.

Sus padres son Jacques Olier y María Dolu: Jean-Jacques Olier es el cuarto de ocho hijos. Es bautizado con el nombre de Jean el mismo día de su nacimiento. Más tarde se le agrega el nombre de Jacques, quizá para perpetuar la memoria de su hermano menor bautizado Jean-Jacques y muerto muy joven. Su familia pertenecía a la llamada nobleza “de robe”, una clase emergente, llamada así porque su poder venía de los miembros magistrados y abogados sobretodo de un linaje hereditario tradicional. El padre de Jean-Jacques fue, sucesivamente, consejero en el Parlamento de Paris, secretario de Enrique IV y “Huissier” de Francia (una especie de Mayordomo Real que acogía, anunciaba y presentaba las visitas del Rey). La familia gana notoriedad en la época del nacimiento de Jean-Jacques. Los hombres de su familia de origen, obtienen cargos importantes en el gobierno francés. Sin embargo, en sus Memorias, Jean-Jacques Olier manifiesta no estar impresionado por este “status”. Después de mencionar a sus influyentes padres, él agrega: “he muerto por la misericordia de Dios a este mundo, y a la generación de Adán (…) no viviendo más que a la segunda generación verdaderamente gloriosa para mí” (t 2, p 250). Poco después de su nacimiento, él es enviado a una madre nutricia que habita en la parroquia San Sulpicio, un detalle considerado como significativo por Jean-Jacques Olier que preanuncia su futuro ministerio (Memorias, t 3 , p 202)


Alrededor del año 1616
Comienza sus estudios en Paris.

1617
Su padre es nombrado representante del rey en Lyon, a donde se traslada con su familia. Jean-Jacques y dos de sus hermanos se inscriben en el colegio Santa Trinidad, una escuela jesuita de excelente reputación.


1620
Se convierte en miembro del clero. Conforme a la práctica común en las familias importantes, sus padres obtienen para él un primer “beneficio”: el priorato de Bazainville en la diócesis de Chartres.


Diciembre 1622
Francisco de Sales, un amigo y visitante frecuente de la familia le asegura a la madre: “su hijo tiene vocación”. El temperamento más bien impetuoso y ruidoso del joven Jean-Jacques, le daba razones para dudar si él era digno del estado clerical. En efecto, Francisco predijo que el niño sería un gran servidor de la Iglesia. Monsieur Olier tendrá más tarde una veneración constante por Francisco de Sales.


Fin de 1624
Jacques Olier termina su trabajo en Lyon y es llamado por el rey a Paris, donde recibe el cargo de Consejero de Estado, en reconocimiento de su servicio a la Corona.


1625
La generosidad de Luis XIII para con la familia Olier llega hasta Jean-Jacques. El 17 de mayo de 1625, éste recibe el beneficio del priorato de Clisson, igual que, el 13 de junio, la Abadía de Pébrac en la diócesis de Saint-Flour, finalmente el priorato de Pouancé en la diócesis d’Angers.


1625-1627
P. Olier estudia filosofía en el Colegio Harcourt de Paris. Bajo la tutela de Pierre Padet estudia Aristóteles. A causa de la predilección de su maestro, es introducido con un gran entusiasmo en el estudio de Platón, reintegrado en el mundo universitario durante el Renacimiento. El 18 de julio de 1627 pasa el examen y recibe el título de “Maître ès Arts”. Jean-Jacques perfecciona sus conocimientos de latín y de griego, durante este periodo de dos años.


1627-1630
Estudia en la facultad de Teología de la Sorbona. Es formado por numerosos teólogos eminentes de este periodo y obtiene el título de Bachiller en Sagrada Teología. Frédéric Monier, en su Vida de Jean-Jacques Olier (p 40) comenta así este período de la vida de P. Olier:

De esos tres primeros años de estudios teológicos, que fueron para él lo únicos (…) el joven bachiller recibió y guardó en su espíritu un fondo sólido que sirvió siempre de estructura al edificio de teología mística, que sus comunicaciones directas con Nuestro Señor, le permitieron consolidar.

Era un periodo feliz para Olier. Aunque él es solo un clérigo, su posición de Abad le permite predicar en ciertas ocasiones. Encuentra que este momento de su vida es pleno, y vive como los clérigos de su tiempo con carruajes y personal de servicio.


Febrero de 1629
Monier (p 44) cuenta una de las historias más conocidas de la vida del fundador de San Sulpicio. Según ese relato, Marie Rousseau, la viuda de un vendedor de vino de Paris, confronta a Olier y a otros clérigos mundanos haciéndoles los siguientes reproches:

Ay, Señores, qué pena que me dan! Hace mucho tiempo que yo rezo por su conversión. Espero que un día Dios me escuche.      

Sea como fuere la exactitud histórica de ese relato, es un anticipo del lugar que tendrá, más tarde, Marie Rousseau en las Memorias de Olier.


1630
P. Olier hace un viaje a Roma para continuar su estudio del hebreo. Pero comienza a experimentar un serio deterioro de su vista que le hace imposible la lectura. No encontrando más remedio en la medicina, comienza un largo viaje a pie, al santuario de Loreto (200 Km), a fin de obtener la ayuda de la Santísima Virgen. Sus plegarias son escuchadas pero es sobre todo su visión interior la que es curada. Él ve este acontecimiento como su primera conversión, es decir, el abandono del pecado grave y el comienzo de una seria búsqueda de la santidad. Esto incluye un compromiso en la vida de oración: hace la experiencia de un gran deseo de oración. Diez años más tarde, en sus Memorias,  él atribuye esta gracia a la intercesión de Marie Rousseau.


Marzo de 1631
Su padre muere. Retorna a Paris sin saber cómo vivir su nueva vida en Cristo. Durante nueve meses, no hace cambios exteriores en su comportamiento. Olier nos dice en sus Memorias que durante este tiempo de gestación espiritual, la Santísima Virgen se le apareció a la Madre Agnès (Inés) de Langeac, pidiéndole rezar por su conversión.


Navidad de 1631. Verano de 1632.
Jean-Jacques Olier hace una confesión general el día de Navidad y declara abiertamente que él pertenece enteramente a Dios en Jesucristo. Su estilo de vida comienza a cambiar. En lugar de asociarse a las personas importantes e influyentes del reino, pasa su tiempo al servicio de los pobres. Para gran pena de su familia, pasa su tiempo catequizándolos y preparándolos para los sacramentos. En una peregrinación a “Nuestra Señora de Chartres”, Olier es liberado de un difícil periodo de escrúpulos.


2 de noviembre de 1632
En un sueño, Dios le revela a Olier que está llamado a convertirse en un sacerdote diocesano. A continuación escoge a Vicente de Paul como confesor y guía espiritual. Vicente de Paul lo envía, con muchos otros, al interior para catequizar y convertir el pueblo abandonado en esas regiones.


Cuaresma de 1633
Después de haber trabajado con éxito, retorna a Paris. Con la bendición de Vicente de Paul, hace un retiro antes de la ordenación. Es ordenado subdiácono el 12 de marzo de 1633. El día de su ordinación diaconal, el 26 de marzo de 1633, hace un voto privado de servidumbre a la Virgen María.


21 de Mayo de 1633
En la víspera de la fiesta de la Santa Trinidad, Jean-Jacques Olier es ordenado sacerdote. Después de un mes de preparación espiritual, celebra su primera Misa en la Capilla del Monasterio de Carmelitas, el 24 de junio, en la fiesta de San Juan Bautista, uno de sus santos patronos. El 19 de julio, Vicente de Paul inaugura la primera de las jornadas de retiros para los sacerdotes, conocidas como “Conferencias de los martes”. Olier participa fielmente. Estos primeros esfuerzos por responder a las necesidades de los sacerdotes de esta época, constituyen los primeros PSSdel movimiento que a la larga, llevan a Vicente de Paul, a Jean-Jacques Olier y a otros, a fundar Seminarios en Francia.


1634
Después de un retiro con Vicente de Paul, Olier deja la ciudad para trabajar en las misiones de la región de Auvergne. Permanece en su abadía de Pébrac. En este periodo encuentra a la Madre Agnés (ver marzo de 1631) a quien había visto en una visión, durante el retiro que precedió su viaje misionero. Ella, le revela su vocación de fundar seminarios en Francia. La Madre Agnés, muere el 19 de octubre de ese año.


Otoño de 1634
P. Olier regresa a Paris. Es en esta época, cuando recibe la influencia directa de Charles de Condren, superior general Del Oratorio. Durante este periodo Monseñor Sebastian Zamet, obispo de Langres, desea ser reemplazado por Olier. P. Vicente es favorable a este proyecto, pero Condren se opone.


Marzo de 1636
 En el mismo tiempo del caso “Zamet”, Olier es reducido a inactividad, a una situación lamentable para él; es la ocasión de una profunda crisis interior. Finalmente, rechaza la sede de Langres. Su alianza con Condren y la decisión de no ser ordenado obispo, constituyen PSSdecisivos para su vocación de sacerdote de parroquia y fundador de seminarios.


De fines de 1636 a fines de 1637
Regresa a las misiones de Auvergne con entusiasmo. Es un periodo muy eficaz de trabajos apostólicos. Pero en un cierto momento, cae enfermo de muerte. Es curado por la intercesión de san Francisco de Sales.


Verano de 1638
Siguiendo un periodo necesario de reposo y de recuperación Jean-Jacques Olier inicia un nuevo viaje misionero. Todo comienza en uno de los territorios que él tenía como “beneficio”, en Clisson, diócesis de Nantes. Debilitado por una nueva enfermedad, hace un retiro para prepararse a ese trabajo. Pide a Dios que durante ese tiempo de recogimiento, cambie las pruebas físicas exteriores, en pruebas interiores, que según él, lo purificarían de manera más completa. Monier (p 182) comenta este momento del siguiente modo:

El hecho es que si el servidor de Dios hubiera podido prever las pruebas atroces que lo esperaban a corto plazo, su oración quizá hubiera expirado en sus labios.

Durante su actividad misionera en la región, comienza la reforma de las religiosas del Convento de la Regrippière, cuya fundación data del siglo XII. Sin embargo, a raíz de otra enfermedad, su trabajo misionero es interrumpido. Regresa a Paris en el invierno de 1639.


Verano de 1639
Su salud mejora, retoma el trabajo misionero más próximo de Paris. En este periodo Luis XIII lo nombra obispo de Châlons, a 173 km al este de Paris. Nuevamente, apoyado por Charles de Condren, rechaza la nominación.


Otoño de 1639
Monsieur Olier entra en un periodo de grandes pruebas. Esta experiencia notable comienza a fines de su fase misionera y termina en la época de sus esfuerzos por fundar un seminario. Durante este desierto, Olier hace la experiencia de su propia pequeñez y de su estado de pecador, y al mismo tiempo, un sentido progresivo de comunión con Dios en el Espíritu de Jesucristo. Desde la descripción que hace en sus Memorias, es claro que es el tiempo más atroz de toda su vida y, al mismo tiempo, un periodo de profunda gracia; se libera progresivamente de sus sufrimientos, en la primavera y verano del año 1641.


7 de enero de 1641
Charles de Condren muere. Es un momento difícil para Jean-Jacques Olier.


Primavera y verano de 1641
Después de un periodo de trabajo misionero en la diócesis de Chartres, un pequeño grupo de sacerdotes (incluido Olier), intenta sin éxito, fundar un seminario en la ciudad cabecera de la región.


De fines de 1641 a comienzos de 1642
Los padres Olier, du Ferrier y de Foix se reencuentran en Vaugirard para la fundación de un seminario. Sus esfuerzos dan frutos esta vez, e inauguran la empresa el 29 de diciembre de 1641.


11 de enero de 1642
Olier hace el voto de esclavitud (en el sentido de consagrarse como “servidor”, como “sujeto”, “dedicado”) a Jesucristo, que Nuestro Señor le ha pedido el 9 de enero de 1641, a la muerte de Condren. Su confesor, Charles Picoté, le sugiere posponer el voto por un año. En la misma época Olier encuentra a Dom Grégoire Tarisse, superior general de la reforma benedictina de san Mauro, que se convierte en el guía espiritual de la nueva comunidad del Seminario. El padre Hugues Bataille, ecónomo general benedictino, será su director espiritual personal. A su pedido Olier escribe sus Memorias.


2 de febrero de 1642
Es el comienzo de la Sociedad de Ville-Marie (Montreal) con Jérôme Le Royer de la Dauversière y sus amigos. Este proyecto misionero está muy cerca del corazón del padre Olier.


25 de junio de 1642
Un intercambio de ‘beneficios’ se lleva a cabo, a pedido del cura de la parroquia San Sulpicio. P. Olier es ahora el cura de la parroquia que su predecesor, Julien de Fiesque, intercambia por el priorato de Clisson. Dom Grégoire, el padre Bataille y Marie Rousseau apoyan, con entusiasmo, este cambio que favorece dos de sus preocupaciones: la reforma de los barrios periféricos de San Germán (donde se encuentra la parroquia de san Sulpicio y también la Abadía de Saint-Germain) y al mismo tiempo, el crecimiento y la expansión del nuevo seminario. No obstante su madre se siente ultrajada, su hijo se transforma en un simple cura! La función es completamente inadecuada para los clérigos de la nobleza. Este acontecimiento marca el comienzo de una alienación más profunda de su familia.


11 de agosto de 1642
Jean-Jacques Olier es temporalmente instalado como cura de San Sulpicio, mientras que espera el nombramiento oficial de Roma. Predica su primera homilía como cura, el 15 de agosto en la fiesta de la Asunción.


4 de noviembre de 1642
Después de una seria enfermedad y una larga recuperación, es solemnemente instalado el día de la memoria de Carlos Borromeo, reformador del clero en el siglo XVI.


11 de enero de 1643
Olier, como cura de la Parroquia de San Sulpicio, hace el voto de “esclavitud” a las almas que le son confiadas.


31 de marzo de 1644
En la misa, en la Capilla de « Nuestra Señora de las Virtudes » en Aubervilliers, cerca de Paris, Olier realiza el voto de “hostia” a Dios Padre.


15 de julio de 1644
Preparados por Olier, cuatro de sus compañeros pronuncian el voto de “hostia” en Montmartre, Paris.


8 de junio de 1645
Durante los tres primeros años de su curato, Olier obtiene poco éxito, con infatigables esfuerzos. De hecho, hay una oposición creciente en todas partes contra sus reformas. El apogeo de esta oposición, se produjo un día jueves después de Pentecostés, cuando una muchedumbre furiosa ataca y roba el presbiterio. Olier es forzado y golpeado en la calle. Es salvado por unos amigos, entre los que estaba Vicente de Paul. La paz es restablecida por el Parlamento, que envía guardias armadas para proteger las vidas en la comunidad parroquial y en el seminario. Para Jean-Jacques Olier, esta persecución es una gracia de Dios, en el momento decisivo de su reforma.

A pesar de las muchas dificultades, el seminario se desarrolla en esos años, sobreviviendo a cambios de edificios y sobrellevando numerosas dificultades financieras que lo tuvieron cerca a la quiebra. Es también por estos años, que Olier entra en una larga y penosa lucha con una nueva doctrina: el jansenismo.


Del otoño de 1645 a principios de 1646
El 6 de septiembre P. Olier y muchos de sus compañeros firman un acta de asociación para el seminario y así establecen formalmente, la Sociedad de Sacerdotes de San Sulpicio. El abad de San Germán, autoriza esta asociación eclesial, el 23 de octubre y Faillon ubica las “letras patentes” del rey (que no llevan data según la costumbre de la época) a fines de 1645. Las letras patentes no son oficialmente registradas, hasta fines de noviembre de 1650.

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Antigua iglesia de San Sulpicio antes de su demolición en 1646.
Jean MAROT (1619-1679), La iglesia de San Sulpicio, gravado sobre cobre.
Colección de los Padres de San Sulpicio de Montreal, foto de Pascale Bergeron.


20 de febrero

Mientras la reforma parroquial se desenvuelve, la iglesia no es lo suficientemente grande para ubicar a aquellos que vienen a rezar. Después de largas negociaciones, que comenzaron a principios de su ministerio de cura, la primera piedra de la nueva iglesia es puesta por la reina madre, Anne de Austria. Pero el proyecto avanza lentamente y el nuevo edificio, que es la Iglesia de San Sulpicio de la actualidad, será completado sólo cien años más tarde.

 

Otoño de 1647

Olier hace un viaje de tres meses. Es un tiempo de peregrinación y de oración. Predica al menos un retiro y encuentra algunas religiosas, con las cuales ha guardado una amistad espiritual.

 

28 de julio de 1648

En el corazón del ministerio de Jean-Jacques Olier se encuentra la devoción al Santísimo Sacramento. En esta época, una docena de ladrones comete el sacrilegio de un robo de hostias consagradas. Este hecho es el comienzo de un nuevo apogeo en la devoción eucarística: los parroquianos conmocionados han estado hasta hoy más bien indiferentes.


Después de la agitación de 1645, Olier continúa su trabajo en la parroquia y en el seminario. Es acosado por pedidos irracionales de restitución financiera del antiguo párroco.

 

Del otoño de 1648 a 1652

Los últimos años de Jean-Jacques Olier como cura se pasan entre el caos de la Fronda, la guerra doméstica entre la corte parisina (Ana de Austria y Mazarino durante la minoría de edad de Luis XIV) y los nobles del Parlamento. Es un periodo amargo para todos. Olier quiere llevar ayuda financiera y espiritual, tanto a los ricos, como a los pobres.

 

Entre el 9 y el 15 de septiembre de 1649

Después de una larga espera, Jean-Jacques Olier coloca la primera piedra del edificio del Seminario. Es terminado y bendecido solemnemente en la fiesta de la Asunción, el 15 de agosto de 1651.

 

13 de marzo de 1651

El padre Olier, presenta a la Asamblea general del clero de Francia, el Proyecto de establecimiento de un seminario en una diócesis, un importante documento de gran trascendencia histórica.

 

15 de septiembre de 1651

Olier pronuncia el acto de sumisión total a la Santísima Trinidad por manos de María.

 

20 de junio de 1652

Consumido por su ministerio y cercano a su muerte, P. Olier presenta su renuncia como párroco.

 

1652-1657

El último periodo de su vida es caracterizado por una enfermedad crónica y por un crecimiento en su unión con Dios. Durante este tiempo, el Señor le da la gracia de un amor profundo a la Cruz y a la Esperanza de la Resurrección. En la medida que su condición se lo permite, mantiene la dirección del seminario de San Sulpicio y trabaja en la fundación de otros seminarios.

 

En estos últimos años, edita y publica cuatro textos para el uso de sus parroquianos. Tenemos: La jornada cristiana (1655), el Catecismo cristiano para la vida interior (1656), Explicación de las ceremonias de la Misa Solemne (1657), e Introducción a la vida y a las virtudes cristianas (1657).

 

1657

Desde hace muchos años Jean-Jacques Olier está henchido de un gran celo por las misiones y sueña a menudo ir él mismo a una región lejana. Quiere en particular ir a Ville-Marie (Montreal, Canadá), la ciudad llamada con el nombre de su bien amada patrona. Ya en 1642, Olier colabora con los miembros de la Sociedad de Notre-Dame-de-Montréal. Ahora, poco antes de su muerte, escoge algunos sacerdotes para ayudar en la continuación de esta colonia. Pocos años más tarde, el 9 de marzo de 1663, la Compañía de Montreal, estando en dificultad financiera, entrega la Isla de Montreal a la Compañía de san Sulpicio.

 

2 de abril de 1657

A las 17, 45 hs., el lunes de Pascua, Jean-Jacques Olier muere, asistido por su amigo de siempre y confesor, Vicente de Paul. Tiene solamente cuarenta y ocho años y medio.

 

 

Hacia fines del siglo XVIII

En los tiempos de la Revolución Francesa, la tumba de P. Olier y sus restos mortales ubicados en la capilla del Seminario, son profanados y perdidos. Su corazón ha sido extraído del cuerpo, según la piadosa necrocirugía de la época: es preservado hasta hoy en el Seminario sulpiciano de Issy-les-Moulineaux.       

 

 
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Fuente: Lowell M. Glendon, PSS, An Annotated and Descriptive Chronology of the Important Events in the Life of Jean-Jacques Olier (1608-1657), Society of St. Sulpice, Province of the United States of America, April 2, 1987.

Traducción española: P. Diego Elias Arfuch, PSS, 22 de abril de 2010.
Publicado con la autorización de P. Thomas R. Ulshfer, PSS, Superior de la Provincia de los EEUU, 21 de enero de 2010.





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